Lo que se vivió ayer en el campo y en el pueblo fue algo muyyy grande, incomparable con cualquier otro acontecimiento deportivo (bueno que me corrijan los más veteranos, pero ya apenas si me acuerdo de los dos ascensos anteriores, han pasado más de 15 años y yo por aquel entonces era muy pequeño).
La afición al completo se desplazó a Villalpardo, con el corazón en un puño y la ilusión de que el Minglanilla no iba a dejar escapar esta ocasión única, ni tirar por tierra el buen trabajo de toda una temporada.
El campo hasta la bandera, según cálculos aproximados 1000 aficionados, unos 750 de Minglanilla y otros 250 locales (madre mía, que taquilla que se tuvo que llevar el Villalpardo, no me extraña que no quisieran que ganáramos, si subimos no van a ver una entrada como esa en mucho tiempo).
El arbrito pitó el comienzo y a los pocos minutos, la peña ya estaba entonando sus canciones de ánimo. Muchas bolsas de pipas y alguna cervezilla y ya se empezada a ver a qué habiamos ido. Un par de ocasiones, buen juego del Minglanilla y primeras llegadas a puerta con peligro (Gorreta parecía que nos iba a poner las cosas algo fáciles). Fueron abanzando los minutos, el Minglanilla seguía jugando, el centro del campo y la defensa fueron cortando con mucho acierto varios de los envites que el Villalpardo nos estaba echando. A descacar los numerosos cortes de Fran y el Catalán. La primera parte iba llegando a su fin con el marcador inicial y las pipas ya no querían entrar por la garganta. Descanso, a echar una meadilla y que sea lo que Dios quiera en la segunda.
Hora de pasar a la acción, me pone un ron con cola y trae pa' acá un par de bocatas que nos espera lo peor y hay que afrontarlo con el cuerpo a gusto. Comienza la segunda, vuelta del Minglanilla a poseer el balón y el Villalpardo pocos sustos que nos daba, esto pintaba bien, el gol iba a llegar de un momento a otro. Fueron avanzando los minutos y la ansiedad y falta de gol iba haciendo mella. La peña seguía coreando sus temas, cuando de repente llegó el mazazo del gol del Villalpardo, ante una mala coordinación defensiva, un pase que no iba a ningún sitio hizo que el pillo delantero local se fuera con el balón y marcara a placer. Ahí fue cuando el mundo se nos vino encima, pero no desanimamos y seguimos cantando. Sabíamos que la cosa está algo más difícil que al principio de la segunda parte, pero todavía quedaba tiempo.
Los minutos pasaban, las ocasiones llegaban pero no se materializaban (joder, Gorreta estaba sacando los que no había parado en toda la temporada, ¡echanos un cable, que eres minglanillero!). ¡Ay madre!, no podemos perder de esta manera, fiel reflejo del partido perdido en casa ante el Villarta, equipo que perdía frente al Ibañez por 0-2 desde la primera parte, resultado que nos dejaba fuera del título. Hechaba un ojo para la grada, y ya se iba viendo que la tensión acumulada en la afición estaba haciendo mella, cabezas bajas, manos en la cara, alguna que otra lágrima, la peña quería cantar pero la garganta no dejaba. Dándole a la cabeza, me vino el empate de ayer del Madrid, que me recordó que las cosas en este deporte no están acabadas ni decididas hasta que el arbitro pita tres veces.
Añadío cinco minutos, que despues de las innumerables pérdidas de tiempo al parecer se alargaron un par de minutos más. Javi Rubio (Jarru para la afición) portero del Mingla en este partido, subió a un saque de corner buscando ya la desesperada, pero el balón se perdió por la banda contraria. Saque de banda del Villalpardo, robo de balón y falta a favor del Minglanilla. Era la última ocasión ahora o nunca, un minuto más de teatro por parte del equipo local, tiempo en que Jarru se decidía a volver a subir al remate o no. Menos mal que ganó la primera opción y para el saque ya estaba colocado en el área a la espera del pase. A partir de aquí (y creo que un poco antes también) es todo una ilusión de lo que pasó, quizás no fuera así exactamente pero he de decir que no lo ví muy bien. El balón llegó al área, creo que alguien la tocó y Jarru cabeceó el balón al fondo de la red pegado al palo. Como digo, no me enteré, toda la afición se alzó para celebrar el gol, el título y de que me quise dar cuenta corría dentro del campo con la bufanda en una mano y la camiseta azulgrana de Juan Car en la otra, dirección a los jugadores del Mingla. Allí estaba el héroe del título abrazado a su padre, el equipo titular el banquillo y gran parte de la afición, un gol que nos daba el empate y lo que es más importante la consecución del título. A la vuelta a la grada, esta era un clamor. Los jugadores del Villalpardo protestaban al árbitro, por no haber pitado el final antes, incluso creo que alguno tenía intención de agredirle y escoltado se fue a las casetas, no ohí el pitido final, o quizás no me lo parecío, pero la afición, el equipo y la directiva ya estaba celebrando el campeonato. 
Continuará con la celebración, por cierto, he abierto el acceso de escritura en el foro por tiempo provisional y aparte podéis dejar vuestros comentarios en las noticias, he incluso enviar noticas si os registraís como usuarios (rellenar tres campos de un formulario) y fotos, vídeos o lo que queraís (para las fotos podeís agregarlas al flickr y pasarme el enlace y los videos al youtube, google, metacafe y me dejaís el enlace o directamente a la dirección de contacto:
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